CAPÍTULO 2: ¿Por qué leer los paratextos?

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Este capítulo

El propósito de este capítulo es mostrar que para comprender mejor los textos de estudio es necesario leer y utilizar la información que dan los elementos paratextuales. Estos elementos son: las tapas, solapas, contratapas, índices, prólogos, títulos, subtítulos, notas al pie, epígrafes y otros más. Todo esto proporciona información que ayuda a comprender mejor, porque a partir de los datos que encuentran allí, los lectores pueden establecer relaciones entre lo que el texto dice y algún otro conocimiento que tenían antes sobre el tema. Relacionar la información del texto con la propia mejora la comprensión.

Preguntas de descubrimiento[1]

1. A continuación aparecen las solapas, tapas y contratapas de dos libros ¿Qué datos encuen­tra? En su cuaderno de notas, escriba una lista con la información que pudo extraer.

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2. Ahora le vamos a pedir que lea el siguiente fragmento y nada más; no siga leyendo la página. Le recomendamos que conteste la pregunta a) sin leer antes la pregunta b)

El naturalismo positivista se caracteriza por su rechazo a todo elemento que no sea natural en cualquier explicación del universo, del hombre y de la sociedad. El supuesto en que se fundamenta es, por lo tanto, un único tipo de realidad, la natural, es decir, la existente en el espacio y el tiempo, regida por las leyes que estructuran el mundo físico, las cuales no obedecen a seres o causas trascendentes a dicho mundo, Desde tal punto de vista, la natu­raleza es entendida como una realidad física objetiva. La naturaleza estaría constituida por el conjunto de los hechos naturales.

a)   ¿De qué tratará el libro al cual pertenece el fragmento que acaba de leer? Marque lo que corresponda.

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b)   El texto que sigue es el mismo fragmento anterior. Marque los elementos que se agregaron:

Hechos naturales versus hechos sociales

El naturalismo positivista se caracteriza por su rechazo a todo elemento que no sea natural en cualquier explicación del universo, del hombre y de la sociedad. El supuesto en que se fundamenta es, por lo tanto, un único tipo de realidad, la natural, es decir, la existente en el espacio y el tiempo, regida por las leyes que estructuran el mundo físico, las cuales no obedecen a seres o causas trascendentes a dicho mundo, Desde tal punto de vista, la naturaleza es entendida como una realidad física objetiva. La naturaleza estaría constituida por el conjunto de los hechos naturales.

Di Bella, M., “Los orígenes del enfoque interpretativo en Ciencia Social” en González, M. C. (comp.),
Temas de pensamiento científico, Buenos Aires, Eudeba, 2003, p. 88.

c)   ¿Qué informaciones obtiene usted de los elementos agregados? ¿Para qué le sirven? Vuelva a la pregunta a). ¿Ahora podría contestarla de otra manera?

3. A continuación aparecen portadas, tapas, contratapas y solapas de tres libros. Trate de obtener de ellas toda la información posible para contestar luego las preguntas que están a continuación.

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a)     Marque con un número los paratextos que pertenezcan a un mismo libro (por ejemplo “libro 1”)

b)     Según la información que obtuvo de las tapas, contratapas, solapas y portadas, ¿cuál podría ser el tema de cada libro?

c)     Los tres fragmentos que siguen pertenecen a esos mismos libros. ¿Cuál correspondería a cada uno? ¿Por qué? Si vuelve a leer sus respuestas a las consignas a) y b), le será más fácil responder ésta.

Tanto los átomos como las moléculas son partículas extremadamente pequeñas, de modo que es imposible detectarlas con nuestros sentidos. Por ejemplo, si mil millones (10°) de átomos de hidrógeno se colocaran uno al lado del otro formando una fila, ésta tendría menos de 1 cm de longitud. Las moléculas tampoco se pueden detectar a simple vista, ni aún aquellas formadas por miles de átomos. Algo que podamos ver a simple vista, como por ejemplo una pequeña gota de agua, contiene miles de millones de moléculas. La idea de que la materia está formada por pequeñas partículas es muy antigua y se remonta a alrede­dor de 2400 años. Por aquella época, los filósofos griegos Leucipo y su discípulo Demócrito (460-370 a.C.) postularon que la materia estaba formada por partículas muy pequeñas e indivisibles a las cuales llamaron “átomos” (según la palabra griega que significa indivisi­ble). Sin embargo, los científicos no tomaron seriamente estas ideas hasta principios del siglo XIX, cuando John Dalton (1766-1844) las fundamentó experimental mente y propuso en el año 1803 la primera teoría atómica.

La modernidad como autorreflexión

Hay distintas maneras de viajar a la historia que nos hace. Hay distintos enfoques, hay distintas disciplinas del conocimiento que tratan de dar cuenta de lo que aconteció en estos últimos doscientos cincuenta años de historia capitalista burguesa moderna. Se puede enfo­car esa historia desde un punto de vista fundamentalmente económico, trabajando las va­riables productivas, inversoras; las variables que relacionan capital y trabajo, las variables de clases, las variables industriales, de circuitos financieros, de etapas económicas. Se puede recorrer también esta misma crónica planteándonos una historia política de las más altas superestructuras, proyectos de gobiernos, estilos gobernantes, formas de gobernabilidad de las sociedades, estadistas, decisiones de guerra, de paz; lo que constituiría una historia política, donde se pueden incluir las diferentes teorizaciones políticas que mereció la época moderna. Se puede pensar desde un punto de vista filosófico, cómo esta ciencia de las ciencias, la filosofía, se plantea desde el inicio de los tiempos modernos encontrar el funda­mento, la identidad del propio tiempo que el hombre comienza a habitar. Cómo se platean los interrogantes de identidad de ese nuevo sujeto, sobre la problemática del conocimiento, sobre la problemática de la verdad, sobre problemáticas de valores, sobre problemáticas del sustento último de lo real, desde una perspectiva filosófica moderna. Se puede plantear la historia desde un recorrido estético, a partir de la biografía del arte, en estos últimos dos siglos y medio: sus corrientes, sus escuelas, sus obras, sus formas de encarar la expresión y la representación de lo real, las diferencias estéticas, las reyertas estéticas, la teorización y la creación de los artistas.

[Este libro] plantea tratar de vincular y de articular las claves más importantes de estas variables que hacen al mundo de las ideas.

La máquina de leer

Leer: una de las operaciones más complejas. No es sorprendente que adquirir un mane­jo de la máquina de leer sea difícil y, en períodos de mutación cultural, se corra el riesgo de perder la máquina y la destreza para manejarla. Para decirlo con algunas compara­ciones evidentes: es más difícil aprender a leer que aprender a conducir un coche o una bicicleta, jugar al tenis, cocinar comida china, andar a caballo o tejer. Por supuesto, aunque vale la pena recordarlo, es más difícil aprender a leer que a mirar televisión. En lo escrito hay una clave de bóveda del mundo. Todavía no se ha inventado nada más allá: los hipertextos, Internet, los CD ROM y los programas de computadora suponen la lectura, obligan a la lectura y no son más sencillos que los libros tal como los conocimos hasta hoy. Quien afirme algo diferente nunca vio un CD ROM ni un programa de hipertexto, o quiere engañarnos haciendo barato populismo tecnológico. Si el futuro son las computadoras, la lectura es indispensable. Ténganlo en cuenta quienes profesan la optimista superstición del futuro.

Pero no quería hablar del futuro, porque ya los suplementos de ciencia de los diarios exaltan suficientemente el mundo maravilloso que nos espera. Quería hablar del pasado y del pre­sente. La lectura opera con una máquina del tiempo que hasta hoy no ha sido igualada por ninguna otra máquina: bajo la forma de página impresa o de pantalla de computadora que imita o perfecciona la página impresa, están el mundo que fue y el mundo que es. Hasta hoy, nuestra cultura (quiero decir la cultura llamada occidental en sus diversas versiones) es visual y escrita. Esto no la hace superior a las grandes culturas orales del pasado: simple­mente, marca su diferencia y el ser de su diferencia Se puede valorar la oralidad, pero no se puede volver a ella como instrumento básico de la continuidad cultural. Se podrá prever un futuro donde la lectura resigne su hegemonía frente a otras formas de transmisión, pero ese futuro todavía no ha legado y, si llega, llegará por la lectura y no a pesar de ella. Es indiferente el soporte material de la lectura: ¿una página impresa, un microfilm, la pantalla de una computadora, un holograma? En el límite, todos exigen esa capacidad infinitamente difícil: interpretar algo que ha sido escrito por otro. Leer es, siempre, de algún modo, traducir.

La máquina de leer pide ser accionada con sutileza. Pero admite que se la ponga en marcha en las condiciones más libres. Difícilmente pueda pensarse en otra máquina que sea, a la vez, tan complicada en su manejo y tan abierta a los usos más personales, secretos, innovadores, transgresivos. La máquina de leer nos permite prácticamente todo. La máquina está allí: mucho menos servil que un televisor, mucho más compleja que una computadora, pero también más esquiva porque exige más de quien la opera. La máqui­na de leer, instalada en la larga duración de la historia, sigue funcionando cuando otros instrumentos hoy sólo pueden ser vistos como curiosidades en los museos de la técnica. La máquina de leer: una hipermáquina, una nave espacial, una cápsula de tiempo, un espejo, un Aleph.

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Los elementos paratextuales

Todas las deducciones que ustedes hicieron en los trabajos prácticos de descubrimiento fueron posi­bles gracias a que utilizaron los elementos paratextuales (del latín para : “al lado de”, y textum, “texto”) que mencionamos al comienzo del capítulo. Estos elementos no son el texto mismo pero lo acompañan, y constituyen un conjunto de informaciones necesarias que hay que tener en cuenta para que la lectura de un texto sea más eficaz. Esas informaciones pueden tener distintas funciones.

Información orientativa, previa a la lectura. Se trata de datos sobre lo que se va a leer, que se encuen­tran en el índice, la tapa, la contratapa y/o las solapas de un libro; también en el prólogo, o el copete y la volanta en los artículos periodísticos. Es una información orientativa porque su lectura permite hacer suposiciones sobre el tema, enterarse de datos sobre el autor, o de qué tipo de libro se trata. En general, los lectores utilizan esta información orientativa para elegir sus lecturas. También sirve para relacionar lo que van a leer con lo que ya saben.

Información adicional. Es el caso de los recuadros que acompañan un artículo periodístico o las notas al pie de página en un libro o los epígrafes debajo de las imágenes que acompañan un texto, o los apéndices. Es una información agregada al texto que no se coloca dentro de él (para no interrumpirlo), pero que no se puede dejar de lado porque da explicaciones o datos necesarios para comprender mejor lo que se lee.

Información redundante: esto es poco habitual. Ocurre cuando los epígrafes de una ilustración repi­ten algún fragmento del texto.

Algunos elementos paratextuales propios de los libros

Tapa

Solapas

Prólogos

Subtítulos

Indicación de fuentes

Epílogos

Ilustraciones (imágenes)

Epígrafes de texto

Glosarios

Uso de letra negrita, bastardilla y subrayados

Contratapa

índices

Títulos

Notas

Advertencias

Bibliografía

Cuadros (gráficos)

Epígrafes de ilustraciones y cuadros

Apéndices

 

Algunos elementos paratextuales propios de los diarios y revistas

índice                                                    

Subtítulos                                                 

Copete                                                        

Cuadros (gráficos)                                        

Recuadros                                                   

Epígrafes de ilustraciones         

Títulos           

Volanta       

Notas    

Destacados (fragmentos separados del  texto y realzados)       

Uso de letra negrita y bastardilla

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A partir de las preguntas que contestó en este capítulo, usted ya tuvo ocasión de comprobar la nece­sidad de utilizar la información que dan los elementos paratextuales. Así, al contestar la pregunta 1, probablemente, usted haya advertido cuáles son los datos que aparecen en las solapas, tapas y contratapas de libros. Esos datos le sirvieron, entre otras cosas, para saber que uno de los libros está escrito por periodistas y da a conocer una investigación periodística, y el otro libro está escrito por un intelec­tual y se trata un texto de estudio (ver Capítulo 1). Esto constituye una información orientativa, que es útil, por ejemplo, para elegir los textos de consulta necesarios cuando debe hacerse un informe o una monografía.

El trabajo de las consignas números 2 y 3, por otra parte, le habrá hecho advertir que, si usted lee el texto sin haber leído antes los elementos paratextuales, entrar en el tema es más difícil y lleva más tiempo.

Comenzar a leer con una idea aproximada de lo que se va a encontrar en el texto facilita la comprensión. Por eso leer los títulos, y otros paratextos, es siempre importante, y en especial, cuando se lee para estudiar.

Hasta aquí hemos visto la importancia de leer tapas, títulos, solapas y contratapas. En el resto del capítulo se muestra la importancia de otros elementos paratextuales en la lectura.

Los índices

Los índices son un paratexto tan habitual y conocido que se suele pasar por alto, como si no tuviera importancia. Sin embargo, muchas veces, contienen informaciones que sirven para saber si ese texto que se está leyendo es el que se necesita, o para tener información previa a la lectura, como por ejemplo:

  • Los temas que están desarrollados en un libro.
  • La organización que tienen esos temas.
  • El nombre de los autores, si es que hay varios, de cada capítulo.
  • Las distintas partes del libro: introducción, capítulos, anexos, apéndices, epílogos, etc.

Los libros de estudio suelen tener más de un índice, porque hay índices de distintas clases que el lector puede utilizar para diferentes fines.

  • índice de materias o contenidos: lista de los títulos de los capítulos de un libro, en el orden en que aparecen, con indicación de la página correspondiente. Puede estar al comienzo o al final del libro. Este tipo de índice tiene una función muy importante en los textos de estudio; en cambio no es absolutamente necesario, por ejemplo, en una novela, donde la organización del texto está dada por la sucesión de acontecimientos.
  • índice temático: es una extensa lista de los conceptos que aparecen en el texto, en orden alfabético, con la indicación de las distintas páginas en que están mencionados. Este índice no está en todos los libros. Comúnmente aparece al final del libro, casi nunca al principio.
  • índice de nombres: es muy semejante al temático, pero no se refiere a conceptos, sino a nombres de personajes históricos y/o de autores que están mencionados en el libro. También aparece al final.

Índice de nombres

Federico Neibwgy Mañano Pbtkin (compiladores)

Echavarrá, Salvador, 272, 348

Edelberg, Guillermo, 245

Epstein, Ernesto, 100

Fals Borda, Orlando, 357

Fanón, Frantz, 314

Fatone, Vicente, 98

Feigl, Herbert, 350

Fernández Moreno, César, 122

Fernández, Florestan, 16, 357

Fernández, Macedonio, 302

Ferrer, Aldo, 239

Ferri, E., 301

Figueroa Román, Miguel, 331, 351

Figuerola, José, 195-96

Fisher, Irving, 190

Foradori, Américo, 302

Foucault, Michel, 298

Fracchia, Alberto, 237

Franceschi, Gustavo, 191

Franco, Francisco, 91

Fray Mocho, 281

Frazer, James, 272

FrenguelliJ. ,160, 163, 166

Freud, Sigmund, 318,320,323

Freyer, Hanz, 273, 339, 344 (La socio­logía, ciencia de la realidad. Funda-mentación lógica del sistema de la sociología, 338)

Freyre, Gilberto, 273

Fromm, Erich, 342, 345, 346 (El mie­do a la libertad, 338)

Frondizi, Risieri, 133-34, 275, 278

Fuentes, Carlos, 285

Furkorn, Dívico, 179

Galasso, Norberto (Vida de Scalabrini Ortiz), 118

Gálvez, Manuel, 35-36, 70 (Eldiario de Gabriel Quiroga, 77)

Ganas, José María, 178

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4. Para ver cuánta información se puede obtener de un índice de materias o contenido, trate de responder, en su cuaderno, las preguntas que aparecen a continuación del siguiente índice:

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a) ¿Qué partes de este libro a usted le parece que deben contener un comentario de la teoría de Max Weber?

b) Al revisar el índice, ¿podría decir qué parte tiene como autor a Max Weber?

c) Un estudiante está buscando una explicación de Weber, otro quiere saber qué dijo exacta­mente ese filósofo, ¿qué parte debería leer cada uno?

Al responder estas consignas, usted probablemente pudo advertir algunas de las utilidades de los índices: ubicar un tema, un autor, identificar qué parte del libro necesita el lector de acuerdo con la finalidad de su lectura.

Los subtítulos

Para que un libro de estudio sea más fácil de leer tiene que tener una cierta organización, por ejemplo, cada capítulo trata un tema y eso se ve, generalmente, en el índice. Pero dentro de los capítulos, a su vez, hay cortes que corresponden a divisiones entre el tema general y los subtemas. Esas divisiones, marcadas por los subtítulos, reciben el nombre de apartados. Los títulos, subtítulos y sub-subtítulos de un capítulo sirven para armar el “esqueleto” del capítulo y también permiten saber qué subtemas están desarrollados dentro de un capítulo.

5. Las preguntas que aparecen a continuación del siguiente texto tienen la finalidad de que usted compruebe lo que acaba de leer. No se olvide de anotar sus respuestas.

EL MODELO LINGÜÍSTICO

Ferdinand de Saussure (1857-1913): las oposiciones operativas

En 1916 aparece el texto fundante de la lingüística estructural. Se trata de una recons­trucción de tres cursos dictados por el lingüista suizo en la Universidad de Ginebra (1906-07, 1908-09 y 1909-10). La problemática fundamental de los cursos era la relimitación de un objeto homogéneo para fundar la lingüística como ciencia positiva y establecer la metodología pertinente. Es en el deslinde entre la lengua y el habla, la sincronía y la diacronía, la forma de la sustancia, etc., donde se presenta una definición de signo inmanente al funcionamiento de la lengua como sistema. La lingüística saussureana establece los conceptos como diferenciales y relaciónales.

Signo, valor, relaciones

El signo lingüístico es una entidad psíquica que une dos términos: un concepto y una imagen acústica. Estos dos elementos están íntimamente unidos y se reclaman recíprocamente. Para marcar esa relación y esa oposición proponemos reemplazar “conceptos” e “imagen acústica” por significado y significante, respectivamente.

Los signos lingüísticos integran un sistema, que es la lengua, donde todos los términos son solidarios y donde el valor de cada uno no resulta más que de la presencia simultánea de los otros. Ya se considere el significante, ya el significado, la lengua no comporta ni ideas, ni sonidos preexistentes al sistema lingüístico, sino solamente diferencias conceptuales y dife­rencias fónicas resultantes de ese sistema.

Marafiotti, R., Recorridos semiológicos. Signos, enunciación y argumentación,

Buenos Aires, Eudeba, 1998, p. 13.

a) En el primer párrafo dice “lingüista suizo”, ¿qué paratexto le permite a usted darse cuenta de quién es?

b)  ¿Qué supone usted que puede estar desarrollado bajo el subtítulo “Signo, valor y relacio­nes”? ¿La biografía del lingüista o conceptos teóricos?

6. Si un estudiante hojea un libro y encuentra estos títulos y subtítulos, ¿qué informaciones obtiene? (Por ejemplo, tema del capítulo, tema del apartado, etc.) ¿Para qué cree usted que le sirven al lector los números que están delante de los subtítulos?

Antropología Social inglesa: La teoría funcionalista (Título del capítulo)

  • V. El enfoque estructural funcionalista (Subtítulos)

    V.l. Características generales

    V.2. Nuevas categorías

    V.3. Metodología

Como usted habrá podido observar cuando contestó la consigna número 5, en algunos casos, la información que dan los títulos y subtítulos no sólo facilita la lectura, sino que es imprescindible. Por ejemplo para responder a la pregunta a), usted encontró esa información en el subtítulo y no en el texto. Del mismo modo, cuando contestó a la pregunta b) observó que el subtítulo “Signo, valor, relaciones” indica que el texto trata de un tema diferente del párrafo anterior. Cuando contestó la consigna número 6, la información que obtuvo de títulos y subtítulos le permitió deducir de qué trata el capítulo y cómo está organizado ese contenido

Los títulos y subtítulos, como todos los otros elementos paratextuales, facilitan la lectura porque, como ya se dijo, un lector tiene más posibili­dades de comprender mejor, si al comienzo de su lectura tiene una idea aproximada de lo que va a leer.

Los lectores, cuando leen los titulares de los diarios, tienen hipótesis acerca del tema del artículo. Por ejemplo, si alguien lee este titular de un diario: “El gas envasado aumentará un 20%”, podrá suponer -aproximadamente- qué es lo que va a leer. Esto es posible porque ese lector conoce los siguientes conceptos: a) gas envasado, b) aumento de precios, c) que ‘%’ significa porcentaje, d) qué es un porcen­taje, e) que los aumentos se expresan en forma de porcentaje sobre un precio vigente. De este modo, el lector relaciona las informaciones que él tiene con lo que el texto dice y esto le permite elaborar hipóte­sis acerca de lo que va a leer. Esas hipótesis se verán confirmadas, desechadas o modificadas durante la lectura del texto completo.

Esto es así porque al leer se utilizan dos tipos de información. Una es la información que se puede leer en el texto y la otra es la información que está en la mente del lector. El conjunto de estas informa­ciones que tiene el lector en su mente recibe el nombre de conocimientos previos, y el lector los activa, los pone en funcionamiento, a medida que lee los paratextos y luego el texto.

Sin embargo, no todo es tan simple como en el ejemplo del gas envasado. A veces, para tener hipótesis acerca del contenido de un texto es necesario que los conocimientos previos del lector sean más complejos.

Cuando se leen los títulos y subtítulos de los textos de estudio, los lectores necesitan más que nunca tener una idea acerca de lo que van a leer, pero muchas veces en esos paratextos pueden aparecer términos desconocidos para el lector, por ejemplo: “La sociedad estratificada” o ” El proceso de secula­rización”. En ese caso, es necesario averiguar la significación del término o buscar alguna información complementaria para poder tener una idea aproximada de lo que se va a leer[2].

En los siguientes ejercicios se puede ver la relación entre conocimientos previos y paratexto.

7. ¿Qué tendría que saber un lector para comprender estos títulos? Anote uno por uno todos esos conceptos.

El receso de Pascuas no se extiende por el feriado del dos de abril {La Nación 16-03-05)

El peronismo intenta destrabar la parálisis en la Cámara baja {La Nación 16-03-05)

8. Explore la función de sus propios conocimientos previos en la lectura de estos títulos. Para eso haga una lista con todo lo que usted sabe sobre estos temas.

Capítulo 4. La demanda y el comportamiento del consumidor

4.1. El consumidor y la utilidad

4.1.1.  Utilidad como magnitud medible

4.1.2.  La elección del consumidor

4.2.  La demanda individual y la demanda del mercado

4.3. La paradoja del valor y el excedente del consumidor

Mochón, F. y Beker, V. A., Economía. Principios y aplicaciones, Buenos Aires,

McGraw- Hill Interamericana, 2004.

Las páginas de legales en los libros

La primera página de los libros es la portada, en la cual se incluye el título, el nombre del autor y/o compilador y la editorial que lo publicó. En el reverso de la portada aparecen otras informaciones y esa página se llama página de legales o de créditos. A continuación aparece como ejemplo la página de legales del libro Conexiones entre lectura y escritura, de Irwin y Doyle:

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9. Trate de extraer, de la página de legales anterior, los datos necesarios para responder:

a)  ¿Se trata de una traducción o fue escrito originalmente en castellano?

b)  ¿En qué año fue publicado por primera vez? ¿En qué país?

c)  ¿De qué país es la edición que corresponde al ejemplo?

Las informaciones que figuran en la página de legales, como ustedes habrán podido observar, dicen si ese libro es una traducción, cuál es la primera edición y la cantidad de veces que fue editado. Muchas personas pueden pensar que no importa saber si se trata de una traducción o no, sin embargo es importan­te tener en cuenta cuál es el idioma original del libro, ya que una traducción puede mejorar o dificultar la comprensión del texto. Las fechas de edición permiten saber, por un lado, si se trata de un libro de contenido actualizado o no. Por otro lado, el número de ediciones indica cuánta difusión ha tenido el texto, ya que los libros muy leídos suelen tener más de una edición; a veces, muchas. Además, una fecha de publicación lejana no significa necesariamente que el contenido del libro haya perdido vigencia, sino que tal vez sea necesario complementarlo con otras publicaciones más recientes.

Prólogos

Este elemento paratextual también recibe el nombre de prefacio o preámbulo. Se trata de un texto que figura al comienzo del libro, antes del primer capítulo y que suele tener diversas funciones:

  • Informativa y explicativa: se expone y comenta el contenido del libro y cómo está organizado. A veces se indica cómo interpretarlo, incluso se dice a quiénes está destinado. Esta función es habitual en los libros que se usan en los estudios superiores.
  • Instrumental: se dan instrucciones o recomendaciones para utilizar el libro. Es una función fre­cuente en algunos textos de estudio.

Estas funciones, que a veces se encuentran juntas en los prólogos, le sirven al lector para orientar su lectura o la búsqueda de alguna sección en especial. Ejemplos:

Fragmento A

Este libro se ha estructurado de forma que resulte lo más fácil posible introducir al lector en los conceptos e instrumentos básicos de la Economía. Para ello, se ha seguido un orden lógico. Antes de usar los términos y conceptos, estos se definen. Por otro lado, los concep­tos fundamentales se introducen a lo largo del texto de forma progresiva, esto es, los más simples, primero, y los que son elaboración de conceptos básicos, después. Asimismo, los conceptos básicos figuran en los márgenes de las páginas.

Por otro lado, los argumentos fundamentales de cada capítulo se sintetizan en el “Resu­men” que aparece al final de cada uno de ellos […] Para ayudar al lector a afianzar los conceptos desarrollados, además del resumen, se presenta una serie de “Cuestiones para la autoevaluación”.

Por último, queda por comentar que esta obra se ha estructurado de modo que se pueda adaptar a las necesidades de diferentes cursos de introducción de economía, tanto si son semestrales como anuales.

Mochón, F. y Beker, V.A., Economía. Principios y aplicaciones, Buenos Aires,

McGraw- Hill Interamericana, 2004.

Fragmento B

El arte de escribir bien en español. Manual de corrección de estilo, consta de tres partes. La primera, actualizada con las últimas normativas de la Real Academia Española, está dedicada a distintos aspectos de la ortografía y responde con una abundante ejemplificación a las dudas y problemas que se plantean o puedan plantearse acerca de la acentuación, la puntuación, el empleo de las mayúsculas, el uso de las letras, los parónimos, los topónimos, etc. La segunda parte se ocupa de la morfosintaxis de las clases de palabras. Cada capítulo de esta parte comienza con una breve descripción morfológica, sintáctica y semántica de cada clase de palabra […] Por último, en la tercera parte se incluyen seis apéndices de fácil y rápida consulta. […] El arte de escribir bien en español se cierra con un índice analítico alfabetizado. Completo y detallado, este índice analítico, que complementa el índice temá­tico general, permitirá una búsqueda rápida y eficaz de los términos y expresiones que figuran en las dos primeras partes.

Dirigido especialmente a los estudiantes de las carreras de Edición, a docentes interesados por esta problemática y a universitarios en general que necesiten mejorar su expresión escrita, El arte de escribir bien en español. Manual de corrección de estilo se propone también asistir y orientar a escritores científicos, técnicos y de otras especialidades, a periodistas, a traductores, a correctores, a editores y a todos aquellos que deseen desarrollar y mejorar su calidad lingüís­tica, resolver dudas o perfeccionar su redacción en lengua española. […]

García Negroni, María Marta et. al. El arte de escribir bien en español. Manual de corrección de estilo. Buenos Aires, Santiago Arcos, 2004.

Los prólogos, también, puede tener otra función, agregada o no a las anteriores:

•    La persuasiva: se trata de convencer al lector acerca de la importancia del libro que va a leer. Estos prólogos persuasivos generalmente no están escritos por el autor, sino por otra persona.

Por ejemplo, el fragmento que sigue fue extraído del prólogo de un importante libro de Gramática, y fue escrito por un especialista, que no pertenece al grupo de autores del libro.

[…] las consecuencias de este libro tendrán que notarse espectacularmente en las aulas, en la enseñanza del idioma a propios y a extraños y en los manuales de gramática. […] esta­mos ante una obra de previsibles efectos muy importantes […]

Carreter, L, “Preámbulo”, en Bosque, I. y Demonte V., Gramática descriptiva

de la lengua española, Espasa, Madrid, 2000.

10. Usted ya habrá leído esa suerte de prólogo con que comienza este libro y cuyo título es, justamente, “Este libro”. Ahora le pedimos que lo lea nuevamente para responder a las si­guientes preguntas:

a) Anote o subraye las informaciones que usted considere esenciales. ¿Por qué las eligió?

b) Según las explicaciones que usted leyó antes, ¿cuál sería la función o funciones de ese prólogo?

c) ¿Qué utilidad tuvo para usted haber leído ese texto?

Las notas al pie

En general, la función de las notas consiste en agregar algo sin interrumpir demasiado el texto. Ese agregado pueden consistir en:

  • una ampliación;
  • una aclaración;
  • ubicación de un concepto en un contexto más amplio, por ejemplo, dentro de una teoría;
  • indicación de que algo que se dice en el texto pertenece a otro autor;
  • envío o remisión a otro lugar en el libro;
  • mención de otros textos (referencia bibliográfica).

Ubicación de las notas:

  • parte inferior de la página, llamada “pie de página”;
  • final de capítulo;
  • final de libro.

Como ejemplo, transcribimos una página de libro. Preste atención a la nota al pie para poder respon­der la pregunta que está a continuación.

La división del trabajo como proceso de diferenciación social

Según Durkheim, la mayor especialización y el perfeccionamiento social crean nuevos lazos sociales más sólidos que fortalecen el mantenimiento del orden social,y hacen posible la existencia de lo social. Es por ello que la división del trabajo sólo es posible en sociedades diferenciadas -en las que los individuos se agrupan según la fnción que en ella cumplen-, y crea vínculos tales que posibilitan el desarrollo de la conciencia colectiva. En este sentido la división del trabajo constituye una de las bases del orden social[3].

11. ¿Qué función cumple la nota en ese texto que acaba de leer?

12. Este es otro fragmento que también tiene una nota. Lea el fragmento, también la nota y escriba sus respuestas a las preguntas que siguen.

Los nuevos lineamientos curriculares para la enseñanza de la lengua han traído apareja­do el malentendido de que ya no debería enseñarse la gramática oracional. Para disipar­lo se propone la enseñanza de la sintaxis y de otros aspectos gramaticales durante el proceso de escritura, especialmente en el momento de las revisiones de los sucesivos borradores, para que de este modo se constituya en un aprendizaje significativo al servicio de la comunicación escrita. Una de las actividades para este tipo de enseñanza gramatical es hacer producir a los alumnos paráfrasis de sus propios enunciados para que aprendan a manipular el lenguaje de modo que perciban la gramática como un instrumento al servicio de sus necesidades comunicativas[4].

a) ¿Cuál es el sentido de la palabra “manipular” en el texto anterior?

b) Señale dónde encontró esta información. ¿Usted cree que podría haber entendido del mismo modo el texto sin haber leído la nota al pie?

La información de las notas siempre contribuye a que mejore la comprensión de lo que se lee. Como usted habrá podido observar, muchas veces esa información es imprescindible. Así, por ejemplo, la nota al pie del texto de la consigna número 11 tiene carácter aclaratorio y el texto no podría ser comprendido completamente si esa nota no se leyera. Del mismo modo, si no hubiese leído la nota del fragmento de la consigna número 12, podría haber interpretado que el objetivo de enseñar gramática es convertir a los alumnos en seres capaces de dominar una herramienta con malas intenciones. En cambio, como usted habrá leído en la nota, lo que quiere decir es que saber gramática es poder usar el lenguaje de formas variadas y flexibles.

La bibliografía

Los textos de estudio, ya sean libros o artículos, suelen tener al final una lista de libros, artículos u otros textos, con el título de Bibliografía. Para conocer con más precisión la utilidad de este paratexto, hay que diferenciar entre Bibliografía, Referencias bibliográficas y Bibliografía recomendada.

Bibliografía: aparecen por orden alfabético los nombres de los autores de todos los otros textos que han sido consultados para escribir ése que uno está leyendo. Al lector esto le sirve, entre otras cosas, para saber qué otros textos puede consultar para profundizar en el tema. Otra función es mostrar que lo que se dice en el texto está fundamentado, porque está apoyado en otros autores o textos. Esto refuerza el carácter científico de los textos que se leen en los estudios superiores. Si el texto no indicara biblio­grafía, podría pensarse que no tiene carácter científico.

Referencias bibliográficas: en muchos textos, aparecen otros autores mencionados así: (Cortázar, 1995). Cuando se hace esto, al final del texto, bajo el subtítulo “Referencias bibliográficas”, aparecen los datos completos del libro de ese autor al que se hizo referencia, de esta manera:

Cortázar, Julio. Rayuela. Madrid, Altaya, 1995.

Bibliografía recomendada: también es una lista de autores y obras que aparece al final de algunos textos, como indicación para que los lectores amplíen sus conocimientos.

Para ser un lector cada vez más hábil, es necesario saber interpretar los datos que aparecen en las listas de bibliografía o en las notas, ya que esos datos son los que permiten individualizar un texto entre otros. ¿Cuáles son esos datos? Una anotación bibliográfica proporciona las siguientes informaciones, generalmente en este orden:

Apellido y nombre del autor
Título del libro. Es norma que aparezca en cursiva o, cuando se escribe a mano, subrayado
Lugar de edición
Editorial
Fecha de edición

Claro que todo esto no aparece en columna, sino linealmente: por ejemplo:

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Si se trata de un capítulo de libro o artículo de revista, es decir, si se trata de una parte independiente de un texto más extenso, se escribe el título del capítulo entre comillas, seguido de coma y de la palabra “en” antes del título del libro que incluye ese artículo o capítulo. Ejemplo:

Piaña, Graciela. “Algunos conceptos metodológicos básicos”, en González, María Cristina, Temas de pensamiento científico. Buenos Aires, Eudeba, 2003.

Estos son los datos que tienen que aparecer en todas las anotaciones de bibliografía, pero pueden encontrarse diferencias en la puntuación que separa cada dato de otro.

Es importante reconocer los datos de una anotación bibliográfica, para poder encontrar un libro en una biblioteca, por ejemplo, o también cuando se debe mencionar, en un trabajo, la bibliografía consultada.

13. En esta anotación bibliográfica, identifique cada uno de los datos que aparece y anote qué tipo de dato es (autor, fecha, etc.).

Todorov, Tzvetan. La conquista de América. El problema del otro. México, Siglo XXI, 1989.

14. Lea esta otra anotación bibliográfica para poder responder las preguntas que siguen:

Margulis, Mario “Cultura y discriminación social en la época de la globalización”, en Bayardo, Rubens y Lacarrieu, Mónica (comp.) Globalización e identidad cultural, Buenos Aires, Ciccus, 1997.

a) Trate de deducir si se trata de un artículo de revista o de un capítulo de libro.

b) ¿Quién es el autor o los autores?

c) ¿Quién es el compilador del libro o revista?

d) ¿En qué país se publicó?

e) ¿Encontró otro dato? ¿Cuál? ¿Qué información puede deducir de él?

15. En el Capítulo 1 hay fragmentos de libros o de artículos. Elija dos fragmentos que corres­pondan a distintos libros y anote en su cuaderno quién es el autor de cada uno y de qué libro o revista fue extraído.

16. A continuación, en a), b) y c) se nombran varios textos. Use todos los datos que allí aparecen para hacer en su cuaderno la anotación bibliográfica correcta de cada uno.

a) En 1993, la editorial Anaya publicó en Madrid la Enciclopedia de los grandes aconteci­mientos de la historia. Sus autores son R. Ingpen y P.Wilkinson.

b) El libro Vigotsky y la educación, tiene varios autores y está compilado por Luis C. Molí. Se publicó en Buenos Aires, en la editorial Aique, en 1999.

c) Angela Di Tullio es la autora de un Manual de gramática del español, que la editorial Edicial publicó en Buenos Aires, en 1997.

Trabajos prácticos de revisión[5]

17. El fragmento que sigue pertenece aun libro para la asignatura “Introducción al conocimiento de la Sociedad y el Estado”. No lo lea todavía. Realice lo siguiente:

a) Explore los paratextos para obtener información.

b) Formule hipótesis acerca del tema del texto y anótelas.

c) ¿Qué sabe usted acerca de ese tema? También anótelo.

d) ¿Cómo se llama el libro?

e) ¿Cuál es la función de la nota? ¿Esa nota, qué datos tiene y cuáles le faltan?

LOS ARTESANOS

Agrupados en gremios por rama de actividad, los artesanos constituían un sector urbano infaltable en la ciudades más importantes del Virreinato.

La pertenencia a un gremio daba al artesano un lugar reconocido y respetado en la sociedad colonial. Cada gremio estipulaba los productos que debían ser producidos, los materiales que debían emplearse y el precio que podía pedirse por el bien terminado. Sin embargo, en Buenos aires los gremios aparecieron tardíamente, en el siglo XVIII, y fueron relativamente débiles.

La ausencia de una sólida tradición gremial no impidió la existencia de prerrogativas básicas de la tradición artesanal europea. Los padres ponían a sus hijos jóvenes a cargo de un maestro para que aprendieran el oficio. Se labraba un acta ante escribano donde se estable­cían los derechos y obligaciones recíprocas así como la duración del servicio. La falta de regulaciones estrictas permitía a algunos oficiales abrir talleres propios sin haber pasado por el tradicional examen.

[…]

Los gremios discriminaban fuertemente a los artesanos negros, excluyéndolos de su seno o relegándolos a los rangos más bajos. Se temía la competencia de artesanos de color y la pérdida de prestigio de la ocupación misma.[6]

Negros esclavos y negros libres

Los esclavos configuraban un sector eminentemente urbano, aunque su presencia en las zonas rurales no debe ser subestimada. Como grupo laboral los negros fueron destinados fundamentalmente al servicio doméstico y a las filas del artesanado. Como integrantes del servicio doméstico solían ser alquilados a terceros y su jornal, o parte de él, entregado a su ama; ésta era, sin duda, una de las principales fuentes de ingreso de las mujeres solteras o viudas del Buenos Aires virreinal. Entrenados en los diversos oficios, los negros libres y escla­vos conformaban buena parte del sector artesanal; pero, a pesar de ello, rara vez llegaban al rango de maestro, pues eran fuertemente discriminados por los artesanos blancos.

18. Un estudiante universitario está buscando en la biblioteca un libro sobre la teoría psicoanalítica para preparar un trabajo. Está hojeando dos de ellos ¿Cuál será más adecuado para los estudios superiores? ¿Por qué?

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IMAGEN 16

19. Explore los elementos paratextuales de este libro que usted está leyendo. Haga la referencia bibliográfica.

20. Vuelva al texto titulado “Este Libro”, que figura antes del Capítulo 1, para poder contestar lo que sigue:

a) Anote los títulos y subtítulos de modo de obtener la organización básica del texto.

b) Si usted leyera solamente esos títulos y subtítulos, podría anticipar en forma general cuál es el contenido del texto ¿por qué?

21. Ahora que usted ha leído todo el Capítulo 2, copie todos los subtítulos y sub-subtítulos, para tener una idea integral de su contenido.

22. Con el Capítulo 1, haga lo mismo que hizo en la consigna anterior.


  1. Recuerde que los primeros trabajos prácticos son de descubrimiento. En ellos no estamos poniendo a prueba sus conocimien¬tos, sólo queremos que pueda hacer deducciones por sí mismo. Recuerde también que es necesario tener un cuaderno de notas para escribir las respuestas.
  2. En el capítulo siguiente se tratan con más detenimiento los problemas de desconocimiento o confusión de términos.
  3. Durkheim también hace referencia a la existencia de la solidaridad mecánica que es un tipo de solidaridad que corresponde a sociedades con bajo nivel de diferenciación en las que se verifican relaciones de parentesco.
  4. No se trata del sentido corriente de manipulación como intenciones ocultas con que se maneja la conducta de los otros, sino en el sentido de manejo de materiales, de realización de operatorias.
  5. Les recordamos que estos trabajos prácticos sirven para poner en práctica y recordar mejor lo que leyeron en cada capítulo. En algunas oportunidades, incluso es posible que se vuelva sobre temas que se vieron en capítulos anteriores.
  6. Véase Jonson, Lyman L: The artisans of Buenos Aires during the Viceroyalty 1776-1810. Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado. Módulo único, Buenos Aires, Eudeba, 2000.

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